jueves, 26 de mayo de 2016

HOLD THE DOOR.

Los Spoilers no existen, son los papás.

Hodor ha muerto, listo, nos hemos quitado eso del medio.

En 1981 en un puente elevado de una nave espacial, escuchamos las fatídicas palabras “Luke, I am your father” y nos sorprendió, en 1995 Mel Gibson gritó “Freedom” cuando todos pedíamos silenciosamente que terminara su sufrimiento y nos conmovimos a las lágrimas, pero lo que nos hizo George R.R. Martín el domingo pasado tiene un sentido más oscuro, más funesto, más genial.

No hay nada más fatídico que el destino, el hombre sufre ante la impotencia y no hay una peor que la de saber lo está por suceder y no poder hacer nada para evitarlo, ese fue el regalo envenenado que nos dio Martín, una tragedia griega en medio de aquella fantasía medieval, eso y convertir a Bran en oráculo y verdugo de la sentencia funesta.

Hay reglas que simplemente no podemos romper, verdades tan antiguas y enraízadas en nuestro paradigma que nos es imposible desprendernos de ellas, las callamos o las mencionamos como producto de la fantasía literaria de otras mentes, pero en lo más profundo de nuestro corazón lo sabemos, hay cosas que no se pueden hacer sin pagar las consecuencias, así que no es de sorprender que los viajes a través del tiempo de Bran tuvieran consecuencias de tragedia griega. Lo vimos decir “Padre” y a Ned Stark voltear en su busca, al pie del árbol corazón en Winterfell, también al White Walker tocarlo, así que al ver al joven Willis mirando a Bran mientras era dominado por este en su versión presente el corazón de todos se rompió y se repitieron plegarias para evitar lo inevitable, kilos de sal fueron lanzados por encima del hombro esperando combatir los malos augurios, los rosarios salieron de los pliegues de las ropas de los piadosos y las señas contra el mal de ojo estuvieron mejor sincronizadas que cualquier flashmob que hayamos visto y aún así Hodor murió.

Condenado a través de todas y cada una de las temporadas, lo hemos escuchado decir sus últimas palabras una y otra y otra vez, aquel que desde el inicio ha estado muriendo siempre, repitiendo su condena, su tarea épica con la que libera al héroe para que salve al mundo, no fuera a olvidar que debe sostener esa puerta, único propósito de su existencia, no se quejen muchachos, el fin que se le da al leal Hodor, no lo tiene ni Obama.

Pero chascarrillo aparte, ya que funcionó como mecanismo de defensa para evitar que derramara una lágrima sobre el teclado de la máquina, Hodor pasa a la historia con una de las mejores frases de la historia de las series, una frase llena de complicidad, pues “Hold The Door” (Detén la puerta) es únicamente una cuestión de consideración en el mundo real.

Aún puedo verlo, el gigante que padece daño cerebral, causado por el propio niño que es su adoración y a quién protege con su vida, con su débil mente repitiendo una vez tras otra, “detén la puerta”, “detén la puerta” tienes que detener la puerta para que el niño viva, eso es lo único que importa, tienes que estar vivo para detener esa puerta, no puedes olvidarlo, ahora Hodor se ha sumado a la lista de súbditos leales que han dado su vida por el “Heredero legitimo de Winterfell” (No olvidemos que sí, él es quién está en la línea de sucesión) así que sólo tengo un mensaje para Brandon Stark: 

“Winter is coming” and you´ve also lost Summer.

MIS OTRAS PERSONALIDADES DICEN:
  • ¡Estúpida! mi Hodor, idiota.
  • Ya a estás alturas debería sorprenderles que haya tantos personajes vivos.
  • A ver a qué pinche hora sale "Winds Of Winter".