martes, 8 de mayo de 2018

LETARGO

1, 2, Freddy is coming for you.


Me gusta iniciar este clase de entradas de blog con el quote de una película, particularmente para mostrar ese sentido de cultura pop del que siempre me ha gustado presumir (Esta entrada de blog trata sobre la honestidad, así que tenía que decirlo) cuando vi por primer vez "Nightmare on Elm Street" quede aterrorizado, la idea de no estar seguro en nuestros propios sueños, en nuestra propia mente me provocaba algo que solo puedo comparar con nauseas, la obra maestra de Wes Craven me hablaba desde el interior de mi propia mente, pidiendo cautela en no darme cuenta cuando cayera dormido.


Ha pasado mucho tiempo desde que el gato muerto me perturbó por semanas, ha pasado mucho desde que hablé del Pito o de Hold The Door, he vivido en letargo, caminando entre la gente aparentando estar despierto, pero estando dormido, eventualmente todos los sueños se vuelven pesadillas, es inevitable.


Lo más terrible de la situación es el desconocimiento, la transición entre un sueño y una pesadilla suele ser suave, paulatino en ocasiones un engaño, nos negamos a la posibilidad de que como adultos tengamos una pesadilla, "Un mal sueño" es lo más que estamos dispuestos a aceptar, porque el miedo que congela proviene de las pesadillas y no podemos aceptar que estamos paralizados, cuando llega el momento en que estamos inmersos en la pesadilla, ya es demasiado tarde y no podemos despertar tan fácilmente.


No puedo decir con claridad de mente cuando pase del sueño a la pesadilla, pero puedo decir que en este momento estoy despierto, pellizcando mis mejillas y dejando caer por mi garganta litros de café, para mantenerme despierto, para no caer involuntariamente en el sueño y que este sueño resulte en pesadilla.


Es necesario mantenerse despierto, pues únicamente despierto uno es capaz de accionar a su voluntad, en el sueño (O pesadilla) uno se encuentra atrapado a la voluntad de nuestro subconsciente, en particular de nuestros miedos y lo único que provoca eso es que los esparzamos a nuestro alrededor, como ámpulas hirvientes sobre la piel que explotan y queman e infectan a nuestro alrededor.


Así que aquí estoy ahora, dejando un testigo en papel sobre el infierno de mis pesadillas, pidiendo y esforzándome por mantenerme despierto, pues aquellas pesadillas aunque terribles, siempre te dejan la sensación de que no pueden hacerte daño, pero no es verdad, esas pesadillas, las que soñamos cuando vamos por la calle, fuera de la cama, son las que acaban con la vida del hombre, así que hay que mantenerse despiertos, hay que evitar que el sopor de la sociedad, de nuestros problemas, de nuestras responsabilidades y vida diaria, nos haga caer en un sueño profundo, pues es muy probable que algún día ya no podamos despertar, nuestro cuerpo entero se infecte de pústulas hirvientes y terminemos salpicando todo a nuestro alrededor, como esa figura de Krueger, destrozando en una pesadilla todo, sin darnos cuenta que lo estamos destruyendo en la vida real, pues las pesadillas no son inocuas, no cuándo eres un adulto.

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