lunes, 14 de mayo de 2018

Cassandra

"You want the truth? You can´t handle the truth" Mi espíritu no podía procesar lo que acababa de escuchar mientras Jack Nicholson gritaba esas palabras ante la pantalla en 1992 en "A few good men" una de las películas que más me gustan pero que me refreno de ver por esa simple escena, las palabras de Nicholson me atormentan cada vez que las escucho, "no puedes con la verdad" creo que es cierto, nadie quiere la verdad y se rehúsan a verla.


Cassandra es el personaje que más me apasiona en la Iliada, por lo tanto es el personaje de la literatura que más me apasiona, hija de Príamo y Hécuba, hermana de Héctor, es una mujer que tiene el don de la profecía, con un efecto secundario (De esos que no les gustan a los griegos) nadie le cree lo que dice, sin importar que sea la poseedora de la verdad, nadie cree en sus palabras y se le considera loca.


La simple idea es fascinante, una mujer capaz de prevenir las peores desgracias, decir todo lo que va a ocurrir y lo hace, pero nadie le cree, ella vaticina antes del nacimiento de Paris que este será la perdición para Troya y nadie le hace caso, ella ruega porque el caballo no entre en la ciudad y nadie se digna a escucharla... Luego escribiré sobre esta relación al hecho de que sea mujer, ahora prefiero enfocarme sobre "la verdad".


Todos clamamos la honestidad como el valor más importante, pero pocos somos capaces de aceptar cuando alguien nos la dice, el amigo que te dice que una pareja no te conviene inmediatamente se muestra mentiroso y enemigo, a pesar de que sea cierto, aquel que te dice que tus decisiones son erróneas lo es también, la mayoría de la gente que dice la verdad y es honesta, es rechazada, sobre todo si no tiene tacto para decirlo.


Pero seamos honestos, ¿Qué sentido tiene el tacto en la verdad? Comprendo que una burla al decirte la verdad hiera y por ese motivo sea rechazada, pero cuando se dice simple y directa no debería causar la conmoción que nos afecta, es el hecho de estar equivocados lo que nos perturba, el hecho de que alguien más sea capaz de ver lo que nosotros no vimos, es el miedo a estar equivocados.


Y para quién conoce la verdad no hay mayor tortura, ser capaz de ver y conocer la verdad pero no poder expresarla es en si mismo un castigo, antes de pasar a palabras mayores, pensemos un segundo, ¿Cuántos de nosotros somos capaces de sacar a nuestros amigos o familiares de un error al decirles la verdad sin preocuparse de que se ofendan o se sientan heridos? Creo que los números son muy bajos.


Hay una teoría que me fascina, sobre la cuarta dimensión, el hecho de que aunque una persona en este mundo fuera capaz de apreciar la realidad a partir de esta cuarta dimensión y entendiera los dimes y diretes del espacio/Tiempo sería incapaz de explicarlo a alguien más, pues al no haberlo experimentado nunca, esta fuera de nuestra comprensión, así pasa con la verdad, es tan brutal, tan fuera de nuestro paradigma social, que al escucharla de golpe no la comprendemos, pero nos sentimos violentados por ella y reaccionamos conforme a eso que nos hace sentir.


Por ello Cassandra sufre, tratada como loca, como peste de la familia real, es apartada de la misma para vivir en un templo como sacerdotisa, fuera de los oídos de la gente que no quiere escuchar la verdad que hay en ella misma.


Estamos contaminados por la mentira, por la idea de la sociedad que hemos construido para resguardarnos de la verdad, que es que nuestra sociedad y sus preceptos son una mentira, creemos que la actitud de la gente fuera de esta burbuja es aberrante, cuándo es una verdad pura de esas personas, por muy abominable que sea y nos escondemos de esa verdad, creemos que son como Cassandra, locos, enfermos, alienados y nos conformamos con pensar que nuestra burbuja es la verdad universal y nos mentimos los unos a los otros, para no parecer locos.

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