En 1992, Al Pacino se llevó un Oscar por
una película que quiénes saben, dicen es la peor de su carrera, y tal vez
tengan razón pues a pesar de que recuerdo con afecto la escena en la que baila
con una bella joven al son de “Por una Cabeza”; un tango delicioso que ya
quisiera yo poder bailar como él; no recuerdo mucho más, ni siquiera que tiene
que ver el título en la trama. “Scent of a Woman” fue traducido en castellano a
“Perfume de mujer” y a pesar de ser una figura poética bastante mona, también
es motivo de escándalo cuando se toma desde un punto de vista literal, pues
para empezar: ¿El aroma de qué mujer estamos hablando? y ya definida “La
susodicha”, ¿hablamos del aroma de su sudor agrio después de una sesión de
Viking Goliat Spartan Race Power*?, ¿el aroma de sus pies?, ¿el aroma de su
sexo? ¡Escándalo! Nadie se refiere a eso, hasta que sí se refieren a eso.
(Vulva Original el “aroma vaginal” envasado ya se comercializa desde hace un tiempo)Antes de otra cosa, lo primero que debemos hacer es dejar de reír, respirar profundamente y preguntarnos con seriedad ¿Bebería yo esa cerveza? La primer respuesta que surge de mis labios es “no”, después de unos segundos de silencio un trabajoso “sí” se esfuerza por salir, acompañado de un “por curiosidad”, “para que no me cuenten” y una serie de razones que lo único que demuestran es que soy un morboso y a pesar de que la idea me repugna, seguramente no pasaría de la oportunidad únicamente por experiencia. Y quién sabe, tal vez después de probarla por fin sea capaz de cantar bajo contexto y con sentido esa bella canción de la nunca bella Lyn May, que es el epítome de la vulgaridad, la perversión y el gusto excéntrico.
“A mi me gusta lo que te disgusta,
A mi me gusta lo que a ti te asusta…”
También me gustaría poder contestar:
¿Quién bebería esa cerveza? Y no de forma experimental como un servidor (al
momento de publicar esta entrada aún me debato sobre el probarla), si no quién
sería el cliente cotidiano de este producto, comercializarla no puede ser
sencillo, me cuesta trabajo imaginar a cualquiera de mis amigos bebedores
llegando al Oxxo a comprar un 12 pack de cerveza de vagina para la fiesta. Hay
gente incapaz de comprar toallas sanitarias en un supermercado, los hay incluso
que le roban los condones a sus amigos al ser incapaces de sobreponerse a la vergüenza
de comprarlos, ya quisiera verlos pidiendo una cerveza de vagina en la barra de
algún bar. Según reza la nota, existe la opción de personalizar la cerveza con
el sabor de cierta joven, aunque no veo a muchas mujeres llevando a cabo
cualquiera que sea el proceso para saborizar una cerveza para su pareja, tal
vez como regalo de 14 de febrero a alguien pueda parecerle gracioso, después de
sobrellevar el impacto inicial.
Probablemente en un table pueda ser un
éxito, ya que ahí todos saben a que van, pero sería más en calidad de cata, ves
una chica que te agrada y pides la cerveza de su sabor y si este te complace…
Debo frenar ahí mi tren de pensamiento ya que no parece dirigirse a buen
puerto.
Desde que salió la nota, todos los
varones con los que me he cruzado han contestado la pregunta con un “deme dos”,
en un cariz humorístico, pues al pasar la nube de risa que resulta de lo
ridículo de la consideración, todos han coincidido que no lo harían, los más
aventurados, después de considerar diferentes escenarios y situaciones han
dejado abierta la posibilidad de probarla bajo el manto de la curiosidad.
*El autor nunca en la vida ha hecho una rutina de ejercicios y le gustó como se leía así que lo dejo en lugar de reemplazarlo durante la revisión y corrección.
Mis otras personalidades
dicen:
- Consuelo de tontos: En el proyecto hay cultura pues “Yoni” es sanscrito para vagina.
- No me parece que esto fuera lo que tenía en mente Agustín Lara al escribir “Sabor a Mi”
- Aguas muchachos, ¿Cerveza de vagina? Si eso no es “Toloache” entonces no sé que es.
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