Me gustas,
Me gustas como me gustan las gardenias blancas en la
ventana,
Cómo esa canción de Verdi que me detiene la respiración,
Cómo me gustan las esculturas de Dalí, una dulce manzana,
O el licor ardiente de esa tienda clandestina que prepara Ramon.
Cómo me gusta caminar en las noches sin rumbo,
Cómo la espera para fumar un cigarillo de tabaco oscuro
Mientras lo lío cuidadosamente y lo observo terminado con
anticipación,
Cómo subir a la azotea, a embriagarme de luna y dormir sin
colchón,
Me gustas cómo me gusta Eleonora y la poesía de Blake,
Cómo la espuma de las olas al romperse, Cómo ver caer la
nieve,
Cómo el licor de una roja cereza, mirar un atardecer,
O besar a un ser amado en la frente,
Me gustas, cómo me gusta el misterio de la muerte.
Me gustas como me gustan las gardenias blancas, que jamás he
tenido.
Me gustas como aquella canción de Verdi, que jamás recuerdo
el nombre.
Cómo las esculturas de Dalí a las que nunca regresé a ver.
Cómo aquel licor ardiente que solo preparaba Ramón y su
tienda ha cerrado.
Cómo me gusta caminar en las noches sin rumbo, pero solo en
mi cabeza,
Cómo la espera para fumar un cigarrillo para lo que ya no
tengo paciencia,
Subir a la azotea a embriagarme de luna, que ya no me dan
ganas,
O dormir sin colchón sobre un suelo duro, ya no lo aguanta
mi espalda.
Eleonora y la poesía de Blake, descansan sobre mi repisa,
llenos de polvo,
La espuma de las olas y la nieve, visiones fugaces de mi
imaginación,
El licor de una cereza ahora me empalaga y cuándo me doy
cuenta ya anochece,
Ya solo he besado seres amados en la frente para despedirlos
en su lecho de muerte
Me gustas como me gusta el misterio de la muerte,
Inevitable, pero sin deseos de experimentarte.
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