miércoles, 24 de octubre de 2018

Librarse del miedo


Este escrito no tiene una cita al inicio, porque nada de lo que se ha escrito o se escribirá puede ser algo de lo que me cuelgue para empezar y vaya que es difícil para mi empezar.

Odio la idea de ser un hombre que quiere subirse a lo que las feministas llaman “Su lucha” y ellas tienen razón, es su lucha, no tengo nada que estar haciendo escribiendo estás líneas, si no es únicamente para educarme a mi mismo, así es, soy lo suficientemente egocéntrico para educarme a  mi mismo, perdonen la egolatría, si quieren y pueden, esto está arriba de la nube en mi web para leerlo, pero no lo recomiendo, esto no es para ustedes, es para mi.

Me he estado cuestionando que tan machista soy desde hace muchos años, la respuesta no me ha hecho feliz, creo que lo soy, por educación, por sociedad, creo que tengo en mi construcción social, más de un aspecto machista, ¿He luchado contra ello? Sí, ¿He ganado? Aún no, pero espero hacerlo algún día.

No puedo ni imaginarme, aunque quisiera, lo que es ser una mujer en esta época, mi empatía no es suficiente, mi poder como hombre en esta época no me lo permite, es un problema, un problema serio, sólo me quedaba enfrente una solución.

Le pregunté a muchas personas con las que convivo a diario, si podrían poner en las manos de las mujeres de su vida la decisión sobre su destino, si esas mujeres de tu vida debieran enjuiciarte y ejecutar una sentencia, ¿Aceptarías?

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Les dejo esas líneas punteadas para qué lo piensen, aunque creo que desde la pregunta saben su respuesta, nadie me dijo que sí, así es, nadie, yo mismo dije que sí con un nudo en la garganta, sabiendo que probablemente no me iría bien en ese juicio, no porque sea un mal hombre, un mal ser humano, en general no me considero como tal, pero el miedo proviene de toda la violencia, acoso y un largo etc. Que nos hemos dedicado a normalizar y que ahora que empieza a salir a la luz, nos gusta llamar exageración, nos hacemos los inocentes, pretendiendo que son conductas ordinarias, del día a día y que no podemos acercarnos a hablar con una mujer porque ya es acoso.

Normalizamos la violencia y hacemos jocosas comparaciones, paralelos sobre que actitudes se ven bien en un hombre atractivo o adinerado contra las mismas actitudes de un hombre pobre o feo, seguimos peleando con uñas y dientes para catalogar a las mujeres como frívolas, superficiales, como seres que nos utilizan, victimizándonos a nosotros, cuando no sabemos lo que es ser una víctima.

Todo esto surge a través de una pregunta que no recuerdo del todo de forma literal, pero hablaba acerca de lo que el hombre teme y porque reacciona en lugar de accionar a esta problemática, como ha sido su costumbre a través de las eras.

Quiero contestar esa pregunta, pero a nadie le va a gustar la respuesta, de la misma forma que no me gustó a mi la conclusión a la que llegue.

Escúchenme por favor, no estoy aquí para justificarlos, al contrario, estoy aquí para ayudarnos a entender las inseguridades del hombre moderno.

¿A qué le tiene miedo el hombre moderno?

A una cacería de brujas, Pero ¿cómo? Podrán decirme todos y todas ustedes, el hombre inventó la cacería de brujas, ¿por qué le tendrían miedo? Justamente por eso, porque conocemos el poder como hombres que se esconde detrás de una cacería de brujas.

Intentaré explicarme si es que todavía están leyendo esta mugre que intento racionalizar.

La cacería de brujas tiene un poder y un condicionamiento nunca antes visto, no era posible demostrar que alguien fuera una bruja, había que demostrar que no se era, lo cuál es imposible, en eso radica el poder de esa acusación, en esta época lo hemos visto con las acusaciones de abuso sexual o comportamiento inapropiado (Como gusten llamarle, es la misma gata revolcada) que tienen los hombres a los que se ha acusado, no se busca su culpabilidad, no se les da presunción de inocencia, se les arrebatan sus puestos, sean públicos o privados y se empieza una averiguación hasta después, y estos hombres deben demostrar su inocencia, aunque eso sea prácticamente imposible.

Y ese es el truco, toda la vida hemos dudado de la mujer, toda la vida le hemos pedido pruebas de su inocencia, toda la vida la hemos considerado culpable de entrada y le hemos pedido que se defienda de ser “Una puta” antes de considerarla inocente y escuchar lo que tiene que decir, todo este tiempo desde la liberación femenina y su lucha, siempre la hemos atacado y hemos pedido que sea un ejemplo de moralidad antes de tomar en serio sus acusaciones, eso es a lo que el hombre le teme, tiene miedo de perder sus privilegios.

Privilegios que pareciera ha sido investidos por una autoridad superior a la humana, en la que el hombre siempre es inocente, siempre tiene una justificación para todo, no las enumeraré porque me parece un ejercicio vicioso, pero todos las conocemos.

Y puedo decirlo, aunque me cueste trabajo, tengo miedo, tengo miedo que se me juzgue y ser llevado a la justicia por lo que haya hecho y como me haya comportado con las mujeres de mi vida, porque no soy perfecto, jamás lo he creído, y a pesar de siempre haber luchado y creído que estaba haciendo lo correcto es muy probable que mis privilegios me hayan cegado en más de un momento y haya presionado, haya acosado, haya hecho cosas que no son permisibles a más de una mujer de mi vida.

No estoy orgulloso de quién soy, estoy orgulloso de quién quiero ser, pero eso no significa que tenga un pase libre, esta es una invitación, a las mujeres de mi vida, pasada, presente y futura, para que me enjuicien, para que me castiguen, para que me pongan de ejemplo sobre quién soy yo.

Porque yo sí confío en ustedes, aunque me de miedo, yo sí les creo, les creo cuando dicen que un hombre las acosó, les creo cuándo dicen que las violentaron, las presionaron, las abusaron, etc.

Les creo, porque hoy por hoy es todo lo que puedo hacer, creerles. Y decirles abiertamente que en mi no necesitan demostrar nada ustedes de lo que acusan, somos nosotros, hombres de todas las edades, castas sociales, puestos y privilegios, somos nosotros quiénes debemos demostrar nuestra inocencia, es necesaria una cacería de brujas a los hombres… Sí, ¿está bien? A quién le importa, es nuestra tarea, es nuestra responsabilidad como los que están en el poder y los que han estado en él durante cientos de años el aceptar que el poder ahora debe ser de ustedes y querer y creer que ustedes tendrás mejor criterio que nosotros para tomar esas decisiones, tal vez no, pero es hora de creer y dejar de pelear contra ello, darle una oportunidad a las mujeres de juzgarnos como lo hemos hecho nosotros contra ellas y ponernos en sus manos, júzguenme y sean verdugos, estoy dispuesto a aceptarlo e invito a todos los hombres que conozco a que hagan lo mismo.

#IBelieveYou #IPutMyselfToYou, #NeverDoubt

P.D. Esto es un borrador, espero poder completar mi artículo pronto, hablando de la gente que admiro que está en la mira y cómo he reaccionado a ello, hay mucho por hacer y tengo miedo, pero también mucha esperanza.
P.D. 2 Fue imposible terminar de corregir esto, pero espero a partir de aquí poder entablar un diálogo para saber que es necesario hacer para seguir creciendo como persona y terminar de entender o empezar a entender cuál es mi posición y que puedo hacer para cambiar yo.

 

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